Hay veces (muchas) en las que me pregunto ¿por qué (ingresar nombre) es tan (ingresar adjetivo peyorativo, v.g. idiota, imbécil, estúpido, idiota, etcétera)? La abstracción, por supuesto, resulta muy atractiva también; es decir, ¿por qué no pensamos? Evidentemente me refiero a por qué nosotros, seres humanos, dejamos de lado nuestro lado racional y tomamos acciones meramente pasionales. Creo que la dicotomía razón-pasión es básica en la descripción de una persona, ya Platón y luego Aristóteles la advertieron, cada uno con un esquema disinto. Es por esto que, buscando respuestas al por qué somo tan imbéciles a raíz de un caso concreto del cual fui actor principal (yo y mi afición por abstraer mis problemas), encontré una respuesta bastante simpática: "claro que somos imbéciles pues, si no, la vida sería muy fácil". Por supuesto, no es una respuesta real al problema, pero es fuente de ciertas inquietudes, inquietudes que podrían llevarnos, si bien no fácilmente, a una respuesta parcial al problema.
Lo cierto es que este problema es, quizá, la más grande fuente de problemas de la humanidad. Ejemplos hay por todas partes, por lo que resultaría ocioso proponer algunos (o, quizá yo soy muy ocioso como para poner algunos -la semántica y yo). Pero no deja de resultar gracioso el análisis de caso concretos. Como cuando un par de personas dejan de pensar y comienzan a dilucidar un problema que, pasionalemente jamás se resolverá. A veces la respuesta es simple y está en frente de nosotros, pero nos obnubilamos tanto que no la encontramos. Y al final todos perdemos por no usar nuestra cabeza. Otra vez jodido: no puedo creer que haya tropezado con la misma piedra por enésima vez. ¿Y en qué mierda estaba pensando? Y es que es justamente eso pues: no estaba pensando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario