No me interesa. Y por alguna extraña razón me causa placer joderte. ¿Pero es que no entiendes? Si jalas me odiarás de por vida y todo esto se acabará de una buena vez. Yo te extrañaré, seguro, pero se me pasará, eventualmente. Y al final no quedará nada que me haga recordarte... bueno, talvez sí: un mono tirado en mi desordenada mesita de noche que observo cada día al levantarme y que me recuerda que, la siguiente vez, no debo ser tan estúpido. Así con todo, esta situación me llega al pincho, ya estoy muy cansado para que realmente me importe... si te jode, chevere; si te importa, bacán. La decisión está en tus manos.
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