jueves, 17 de septiembre de 2009

34:07

Qué extraño... qué extraño fue volver a escuchar tu voz después de tanto tiempo, después de todo lo que ha pasado y por lo que hemos pasado. Qué extraño que me llamaras tú cuando sentía que yo era el desesperado por hablarte. Qué extraño que me dijeras para ir al casino con nuestros amigos comunes como si semanas antes no hubiera pasado absolutamente nada. Extraño, sin duda. Qué extraño es el hecho de que, hasta hoy, no hayamos podido mantener una conversación fluida por más de cinco minutos, y haber hablado hoy contigo por treinta y cuatro minutos con siete segundos... después de tanto tiempo y a pesar de que ya no siento nada por it, qué extraño se sintió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario